domingo, 1 de julio de 2007

Un favor: Cuidado con el coche

Ha sido una semanita de las duras, de llorar, con momentos bizarros y subrrealistas. Esta semana los días han durado más y llegar al viernes ha sido toda una proeza. Entre lágrima y risa, había que regar las plantas, que por poco convierto la terraza en un desierto. Está todo un poco patas arriba... la otra rubia en casa de su mamá recibiendo mimos y cuidados porque el sábado nos despertamos todos con un susto de muerte (por favor todos mucho cuidado al cruzar). Su amado en periplo teatral almagrense, sin tiempo para ná, ni siquiera para catar las típicas berenjenas. Y mi ahoramorena... un disgusto de los gordos, de los de marcar con rotulador en la agenda aunque jamás se nos olvidará que estábamos cenando la trágica noche del martes. Pero esas cosas pasan, todo pasa y todo sigue. La semana ya toca a su fin y parece que nada ha sucedido que todo ha sucedido a cámara lenta y rápida. No veo la hora de salir del trabajo, de comer, de dormir, de reír y besar a mi moreno.

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