martes, 29 de diciembre de 2009

Mea culpa

Hoy he ido al dentista y no se qué tiene esa persona que me hace sentir como si tuviera 6 años. Nada más entrar en la consulta ya noto como empiezo a arrastrar las mangas del abrigo. Cuando me siento en el temible lugar y te enfoca con esa luz acusadora, noto como mis pies quedan holgados dentro de mis enormes zapatillas. Y cuando me pregunta cuando fui por última vez... la voz que sale es aguda y bajita. Me hace abrir la boca para que ya no cuente más mentiras, que los dientes son más sinceros y se lo chivan todo. "Tú comes muchos dulces, verdad?" Y tú con el aspirador dentro de la boca abierta respondes: "Gi, gi, ungos pogos...". Y te sientes fatal por el bombón de ayer. Y cuando trinunfal le dice a su ayudante: "Caries en pieza 34". Parece que se alegra y todo. Y sigue rebuscando y rebuscando. Y tú mientras con la boca abierta que no puedes ya con ella porque el aspirador no aspira, la saliva te colapsa y las zapatillas están a punto de salirse de tus pies. "Bueno, al final no tienes esto tan mal". Es que ¿por qué lo duda? "Pero recuerda cepillarte cada vez que comas, sobre todo tanto dulde ¿eh?" Sin tiempo para replicar, te regala un cepillo rosa de hello, kitty y te vas de allí con la boca con un sabor raro, 60 euros menos en el bolsillo y el recuerdo de que ser pequeño no mola nada.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Propósitos 2010

Pensaba ponerme seria pero a mi eso no se me da bien. Se me da bien estar en bata, procrastinar y perder una mañana en nosequé, pero escribir dramáticamente no se me da. Así que solo haré una referencia, breve, a la caca de año que se va: el 2009 no me gustó. Para no empezar a llorar y recordar lo que se tiene que olvidar, haré una lista (creo que el 2010 va a ser un año de muchas listas) con las cosas exageradamente irrealistas (o no) que le pido al 2010. Por pedir...

- Que Otto deje de roncar y de vomitar (que llevamos un fin de semana...)
- Que me toque la lotería sin jugar
- Que vaya al cine todas las semanas
- Que el máster mío y suyo sean útiles
- Que me deje el pelo largo
- Que nos vayamos a vivir a Finlandia
- Que no haga futurologia que cada día me parezco más a Rappel pero con ansiedad y menos camisones
- Que duerma a gusto como un arbusto

En realidad con que algo salga bien me conformo. Sin grandes ambiciones ni ná. Que una ya tiene superado lo que la felicidad absoluta.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Odisea canina

Ya se lo que nunca seré: paseadora de perros. A pesar de que pueda, a primera vista, parecer una dedicación cosmopolita y para quien le gustan los perros, perfecta, está muy alejada de la realidad. Ayer bajé a mi pequeño peludo y a la pequeña peluda que vive con mis padres al veterinario. Teniendo en cuenta que Otto pesa 14 kilos y Nica 3, que Nica no puede ver a Otto, que Otto quiere jugar con ella constantemente y que llovía, imaginad el panorama. Llegar fue más o menos fácil, llevando a una en brazos. Desgraciadamente en la veterinaria todo empeoró. Nica odia ese sitio, mientras que a Otto le emociona ir de una forma exagerada teniendo en cuenta que siempre le pinchan. Pero él es así. Para más complicaciones había gente en consulta. Nica nada más ponerla en el suelo de la recepción se hizo pis. Y Otto hizo pis encima. Nica se hizo caca. Gracias a dios Otto no se dió cuenta. Entró otro perro, con quien Otto quería jugar a pesar de que le gruñía (no es momento de juegos para ningún perro) y Nica ya tenía que huir de dos. Cuando entramos a consulta, mientras Otto se comía todas las porquerías del suelo, Nica se quejaba de todo (tiene 13 años). Pero en cuanto la pincharon y cambiaron de lugar ambos canes, la pequeña bicha no paró de ladrar. Otto se quería bajar de la mesa y 14 kilos cuestan mantener en alto, con un problema de caída de pelo y un abrigo negro, podéis imaginar. Y la de 3 kilos seguía ladrando. Una pasta después, salíamos del veterinario, lloviendo a cántaros. Yo con mi abrigo negro lleno de pelos y con olor a pis del larguísimo pelo de la pequeña ladradora (es un yorkshire). Otto no soporta la lluvia, así que se negaba a moverse e iba a tirones. Fueron los 500 metros más largos de mi vida. Pero no acaba allí. En casa de mis padres para dejar a Nica, pasó lo siguiente:
- Nica empapada necesitaba que la secaran el pelo.
- Se lo seco.
- El pelo le huele a caldofran y decido que, llegados a este punto hay que sacrificar la belleza por la limpieza. Cojo unas tijeras y la corto el pelo.
- Mientras, Otto se bebe el agua de Nica. Lo llena todo de agua.
- Otto vomita el agua de Nica.
- Limpio el agua y el vómito.
- Nos vamos. Otto vomita en el portal.
- Limpio el vómito.

Al llegar a casa, tengo un abrigo lleno de pelos y que huele a pis, una caja de vitaminas de 20 euros para el can  y una sensación de odio hacia los perros. Para calmar los ánimos, el moreno me dice que se le ocurrió que igual necesitaba ayuda, pero que finalmente decidió quedarse en casa.
AGGGGGGHHHHHHH!!!!!!!



 
PD: Pongo fotos de bebé para recordarme que luego crecen y que dejan de ser tan monos.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Como los niños...

... tenemos vacaciones por Navidad.
... tenemos deberes. Muchos deberes.
... quiero esperar con ilusión los regalos del señor gordo y los tres reyes sin reino.

Los planes para estos casi 20 días sin cole son muchos. Haré resumen a posteriori para ver en qué queda luego la cosa... De momento y sin planificar mucho (haciendo un sobreesfuerzo para mi trastorno toc) la navidad este año va de esto:
- Hacer regalitos artesanales
- Hacer galletas, bizcochos, mermeladas y aceites aliñados.
- Excursión a Ikea
- Excursión a un pueblo donde se coma mucho y muy caliente: duelos y quebrantos, migas, salsipuedes...
- Escribir un cuento con el moreno
- Hacer tres trabajos, dos presentaciones.
- Leer 12 libros
- Ver las pelis de Kubrik que le han regalado al moreno sus maravillosos suegros
- Comer chocolate con porras
- Ir al cine para ver mínimo 3 películas: Donde viven los monstruos, Avatar en 3D y una de dibujos por ejemplo, Lluvia de albóndigas.
- Pasear
- Ir al ministerio para intentar poner cara a la burocracia 
- Comer en algún sitio donde yo no cocine
- Cantar mucho con el maravilloso regalo de unos maravillosos amigos que conocen nuestro peores vicios: tenemos el karaoke de Queen!!!!!!!!
- Acabar este año de kk y desea que el siguiente sea mejor.

No se cómo lo hago pero estoy estresadisima estando de vacaciones.

martes, 15 de diciembre de 2009

Mujeres y hombres

Creo que no nos hemos explicado bien. Creo que, o se confunden las cosas o no sabemos mirar con otro color.
Después de leer tres veces (yo sola flipando, yo sola cabreada y en voz alta para el moreno) el artículo de opinión de quién dice ser filósofo, Enrique Lynch, en las páginas de El País, titulado Revanchismo de género, lo que llega una es a la conclusión de que hay hombres que no se han enterado de qué va la cosa. Y también lo digo porque hay hombres que en cuanto comentas que te interesa la perspectiva de género, dan un paso para atrás y te miran como si pensaran "ah, eres de ésas, odia-hombres". Más lo deben de pensar cuando no te ries de los chistes machistas o de los anuncios sexistas. Y es que ninguno deberíamos reirnos.
El moreno dice que es cuestión de empatía. Hay hombres como Lynch que se sienten amenazados y todavía no entiendo porqué. Confunden el feminismo con el machismo, pensando que es lo mismo, que las feministas quieren que los hombres sean menos, aunque repitan hasta la saciedad que es un movimiento para la igualdad. Este tipo de hombres se ponen a la defensiva con cualquier comentario y aunque estoy de acuerdo en que son una mayoría los que  no levantarían la mano a ninguna mujer, amiga, madre, esposa o hija, haberlos haylos, y sino de forma directa son muchos los que todavía no creen que la mujer sea igual y establecen mecanismos de desigualdad. Y lo triste es que no es gente mayor, sino gente joven y muy joven.
En vez de rebotarse contra el feminismo... ¿por qué no se unen? Cómo dice el moreno, es cuestión de ponerse en la piel de nosotras, la cosa no va solo de unas sino de todos. Creo que en los colegios deberían enseñar de qué va exactamente el tema, de educar ciudadanos como decía Punset, no de educar al tuntún, que hay que ver las barbaridades que oigo al pasar por la entrada del colegio de enfrente. Ni los niños ni las niñas, futuros hombres y mujeres, están entendiendo que es la igualdad. Ellas se creen que la cosa va de poder fumar y de pegarse, como ellos. Y ellos, pues a lo suyo. No les enseñamos a ver que a las mujeres nos sientan mal ciertas gracias, comentarios o piropos.
Creo que bajo discursos como los de  Lynch, se esconden hombres machistas como los de antes,  pero como ahora eso es politicamente incorrecto, lo enmascaran con este tipo de salidas desesperadas, movidos por el miedo de sus propias inseguridades. Afortunadamente hay hombres que sí lo han entendido. Espero que muchos más lo vayan entendiendo.

lunes, 14 de diciembre de 2009

A dúo



¿Quién no ha querido ser cantante alguna vez? ¿Quien no ha interpretado alguna vez, en la intimidad de su habitación de adolescente, alguna canción de la época más entrañable del pop? Por supuesto, hablo de los 80, esa década que nos trajo grandes horteradas como las hombreras, pero también grandes canciones. Esas canciones que a base de escucharlas cien veces (o mil) en M80 te las sabes en guachinglis y que cantas a grito pelao en cuanto tienes ocasión.
El moreno y yo hemos decubierto que con la consola tenemos un karaoke en el salón y que, sin los dramatismos de la piratería ilegal, todas esas grandes canciones están disponibles para cantar. ¡Por fin entendemos esas letras absurdas! ¡Otra vez vemos esos grandes videoclips llenos de pelos cardados y trajes ajustados! Ayer fui Tina Turner por 3 minutos. Y me gustó. Y también MC Hammer y Vanilla Ice. (Es que lo mío es muy fuerte). El moreno y yo fuimos Europe y disfrutamos como niños pequeños cantando The Final Countdown. Y cantamos mucho y muy alto. Y nos gustó. Vaya si nos gustó! Echamos en falta las melenas para realizar una coreo con movimiento de cabeza incluido.
Temblad amigos temblad, porque de esta no os libráis. No hay excusa porque si no te sabes las letras da igual; si no sabes cantar da igual; si te da vergüenza, nos da igual: id preparando al tímido (o no) Freddy Mercury, Elton John o Blondie que lleváis dentro porque la fiesta temática está cogiendo mucha, mucha fuerza.



Nosotros éramos igualitos, pero con pelo corto, en un sofá, una manta encima y un perro haciéndonos los coros. ¡Viva el pop-rock!

jueves, 10 de diciembre de 2009

Navidad perezosa

Este año la navidad ha llegado sin darme cuenta y sin mucha emoción. Tampoco es que sea una fanática de esta época del año, pero normalmente me dejo llevar por ese sentimiento absurdo de consumismo exagerado, glotonería desmesurada y amabilidad hipócrita.
A pesar de las luces colocadas por toda la ciudad en el último intento gubernamental porque la gente consuma (una teoría aparte sería la de saber quién asoció que la gente compra más por las luces navideñas, salvo que pensemos en nosotros como mosquitos, no lo entiendo), yo este año sigo sin sentirse inspirada. Un arbolito de metacrilato rojo adorna nuestro salón y pereza me da pensar dónde poner las luces.
Otro tema es la distribución de las comidas y cenas con la familia. Cuando tienes la oportunidad de verlos cuando quieres, lo de juntarnos obligatoriamente en estas fechas y comer a destajo cosas caras, pierde su lógica. Quizás el día que viva (si los Reyes me conceden ese deseo) en el extranjero, me invada el alma del prota de El Almendro. Hasta entonces y desde que estoy "casada", la distribución para que todos quedemos contentos es compleja. Si no te toca a ti pringar con el diseño y preparación de un menú navideño, toca la pereza de desplazarte, volver tarde, para al día siguiente vovler a empezar. Yo este año me quedaría en casa en todas las fechas y en Año Nuevo tendría dos opciones:
- Irme de viaje
- Quedarme en casa, comer de sobras y ver películas malas en la tv.

Mi economía precaria elige por mi y es poco de viajar.
Ahora falta convencer a la parte de la familia (que a pesar de ver constantemente) decepcionaremos por nuestra "excéntrica" decisión de pasar el día.

Soy consciente de que por contentar iremos donde haya que ir por no dar disgustos a esas madres obsesionadas por cebarnos.

Buf, y me olvidaba de Reyes. Ay, que pereza...

lunes, 7 de diciembre de 2009

De mayor quiero ser...

Profesiones de las que siempre he pensado "jolín, cómo molaría ser/trabajar de/en...".
Por supuesto nada es tan bonito cómo lo imaginamos/nos lo pintan y al final seguramente que hasta de hacer lo que te gusta te cansan pero en fin... los humanos somos gente así de odiosa:

- Trabajar en un museo: Prado, Thyssen (pero sin tener contacto con esa odiosa familia), Reina Sofía, Sorolla...
- En una biblioteca. (Aunque luego todos parecen amargados, así que quizás no sea tan bueno...)
- En una librería. Mejor, en MI librería. Una especializada en libros de cocina por ejemplo.
- En MI pastelería-cafetería, como la que regenta Maggie Gyllenhaal en "Más extraño que la ficción" y hacer galletas y magdalenas de sabores y hojaldres... y que la gente sea feliz por comerlos.
- Panadera. En un pueblecito de Francia o de por ahí.
- Especialista chocolatera. Como Juliette Binoche.
- Crítica gastronómica.
- Cocinera de MI restaurante.
- Redactora de una revista de Moda. Esto convencidísima de que mola menos de lo que parece, pero por pedir...
- Jardinera. Claro que antes necesito tener unas manos verdes. Porque acabo de matar un cactus y mi madre y yo estamos compitiendo para ver quién mata antes su flor de Pascua...
- Profesora de infantil. Pero como la protagonista de "Un conejo sin orejas".
- Profesora de literatura en una universidad extranjera.
- Paseadora de perros bien pagada.
- Y por supuesto: Escritora.

Analizando la lista saco cuatro conclusiones:
- Veo demasiadas películas. El cine me tiene engañada absolutamente.
- Estoy obsesionada con la comida.
- Tengo unos gustos bastante eclécticos.
- Me da que en infojobs no encuentro ninguno.

Como decía, seguramente cualquier trabajo, por estupendo que sea, precisamente por su condición de trabajo (sobre todos si tienes un jefe/a) dejará de ser algo estupendo para converstirse en una trabajo para vivir, a secas, y lo que realmente se valora es el tiempo libre para hacer tus cositas. Pero por pedir...

jueves, 26 de noviembre de 2009

HOY: fuera y dentro de casa

Nadie como Liniers para explicar algunos días y/o estados de ánimo.

A mi padre no se lo pidas dos veces

Es de bien nacido, ser agradecido. Y es bien conocido, que a los padres y a los abuelos, cuidado con lo que les pides, porque te lo darán mil veces. Todavía hoy recuerdo cuando le dije a mi abuela que me gustaba la gelatina que salía del empiece del jamón york. Dicho y hecho. Cada semana, gelatina. Y ahora no puedo ni verla. Seguro que todos tenemos en nuestra memoria momentos así: golosinas, san jacobos, pasta con tomate... Ahora le ha dado a mi padre con los folios. Le pedí una vez, y como no paramos de imprimir texto que te crió, ya tenemos tres cajas de 2500 folios cada una en nuestra cada vez más pequeña morada. 7.500 folios que esperemos nos lleguen a fin de curso porque sino me va a dar mucha más pena cuando encima otto se mea en los árboles. Aunque mi queridísmo padre amenaza con traer más. Yo creo que es porque, a pesar que cada cierto tiempo le suelto lo del libro electrónico, me parece que estas navidades no cae. Pero como me traigan más folios, me da algo!

martes, 24 de noviembre de 2009

El día violeta

Si tienes un día malo...

Lo primero: fuera de casa! Un paseo que hace sol.
Lo mejor: comprar un libro, o dos, o tres. Y que al menos uno no tenga nada que ver con sociología ni semiótica, ni nada que parezca pedante. Pasarte por una papelería y oler los lápices y comprar unas hojas cuadriculadas preciosas.
Lo imprescindible: hacerte con algo dulce, en este caso, pestiños bañados en miel. Ummmmm.
Lo perfecto: sentarte en una terraza a leer, pasearte por un supermercado gourmet y darte unos caprichos: tomates secos en aceite, colmenillas y magret de pato ¡Pedazo de cena!
Lo inmejorable: que tu chico te diga que eres maravillosa y que si no te lo crees tú es porque no quieres.
Lo peor: que llevas el pelo horrible y que has elegido el peor día para ponerte un vestido nuevo con el que no vas segura del todo.
Lo mejorable: que estás hasta tarde sola en casa, que esta noche hay fútbol (¿quien dijo que los intelectuales no ven este deporte?) y que no quedan más capítulos de The Big Bang Theory.
Lo bueno: que en el máster encontraste gente como tú que te reconforta cuando les ves.
Lo malo: que no sales tanto como deberías, te pierdes todos los saraos y luego te tienen que hacer crónica, y eso no tiene tanta gracia.
Lo raro: ser la mujer más feliz porque mi moreno me regala un muñeco de Bob Esponja.
Lo que te devuelve al mundo real: el mal olor de Otto, mecla de pie sudado y polvo mojado, y el escritorio lleno de libros y apuntes.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Micromachismos

Que me esté poniendo al día de teorías feministas ultimamente (ya que la tesis la quiero hacer sobre un tema de género, tiene su lógica) al moreno le tiene frito ultimamente. Es verdad que la conciencia es conciencia de algo y en este caso nos lo estamos tomando muy en serio. Me dió la razón cuando le dije que no se puede ser un hombre progresista para luego caer en las pequeñas trampas machistas que por pura tradición nos las hemos terminado de creer todos, hombres y mujeres. Así que por esa razón le traigo loco con los micromachismos: esas pequeñas acciones que, casi sin darse cuenta, le hacen ser machista sin querer, ya por costumbre más que por convicción. Criado en un hogar donde la madre es la machista, reconozco la labor ha sido dura en ocasiones, pero que la cosa ha ido a mejor. Y ahora solo nos queda limar los micro. La más dura está siendo la de eliminar el hecho de que él "ayude" en casa, cuando estando los dos en igualdad de condiciones laborales (en este caso estudiantiles), siga habiendo una desproporción entre el tiempo que gasto yo en quehaceres domésticos y el que gasta él. El que se queje cuando no hay pan de molde o que no tiene calcetines limpios, me saca de quicio. Ahora se da cuenta y se calla. Es cierto que todavía no baja a comprar por si solo el pan o pone la lavadora, pero al menos se aguanta porque está de acuerdo en que los micromachismos todavía son una lacra en esta sociedad que lejos de ser igualitaria, en muchos hogares todavía falta trabajo. Reconozco que me encanta que se lo tome en serio también y no tener que descubrir a un sexista por marido es un alivio, porque conozco algún caso que con menos de 40 años, da miedo. Muchas veces con la excusa de "tú lo haces mejor" nos creemos un piropo donde no lo hay y picamos. Aunque en mi caso reconozco que el tema de las comidas, después de que me hiciera unos hot dogs deconstruidos con mojo picón, es más el estómago y no el feminismo el que me obliga a no dejarle hacer demasiado en la cocina.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Hecha un lío

A veces tengo las cosas bastante claras, y otras no. Ahora estoy pasando una racha del segundo estado. No entiendo porque hay gente que lo tiene tan claro y yo ya no. Personas que ya saben de qué, con quién y cómo van a hacer su tesis doctoral. Gente que sabe qué becas solicitar y cuáles va a conseguir. Gente que sabe cómo va a ser su vida laboral en los próximos X años. Gente que no se plantea porqué está haciendo algo que no le gusta pero vive sin pensar mucho en ello. ¿Exigo demasiado? Yo, como no entiendo nada, me lío. La cabeza me da vueltas y me duele. No duermo, a veces por insomnio creativo, otras por estrés de la vida. Y es que ultimamente la vida me da estrés. Consigo hacer una mezcla a partes iguales de nervios, ansiedad y tristeza por las cosas que no entiendo, las cosas que no controlo y los libros que no interiorizo. A veces tengo que recordarme a mi misma (y al moreno) que valemos mucho pero que nos ha tocado vivir en un sitio donde tomar ciertas decisiones pueden parecer suicidos. Vivimos en un país donde despiden a la gente sin razón, a pesar de tener un hijo recién nacido y donde la línea entre el bien y el mal, la cordura y la locura están tan difuminadas que ya no sabemos distinguir nada.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Hipocondria

Siempre he sido así. Herencia en vida de mi padre que cuando llegaba a casa cuando yo era pequeña, lo habitual era oirle decir: "Me duele el brazo, ¿será un infarto?" o "me duele la cabeza, ¿será un tumor?". Y a esta cuestión quería llegar. Desde hace cinco días, todos los días me duele la cabeza. Y no puedo evitar pensar: ¿será un tumor? La hipocondría absurda que se había quedado apagadilla en el fondo de mi armario cuando me independicé, ha vuelto y con tantas ganas de dar por saco que no me deja ni dormir. Sería esta razón más que suficiente para pensar que esto es una pescadilla que se muerde la cola y que no duermo y me duele la cabeza y no duermo y me duele la cabeza. Quizás también tenga que ver con mi nuevo ritmo de estudiante ahora retomado y que a veces cuesta más de lo que pensaba. Horas y horas leyendo tochos (a veces muy aburridos) puede tener este desagradable efecto secundario. Pero ni con esas me autoconvenzo. Mi mente hipocondriaca, que además tiene voz de pito y me taladra, no hace mas que lanzar preguntas e hipótesis absurdas y muy pesimistas. No la soporto. El moreno, que para estas cosas no me sirve, pasa de mi y me dice que no es nada, como si me fuera a fiar de alguien que no se ha hecho un análisis de sangre en cinco años. Ja! Hay momentos en que asumo que "de algo hay que morir" pero entonces los pensamientos de muerte son demasiados para ser una neurótica graciosa para pasar a ser una loca que da miedo. Y entonces me parezco al Harry de "Cuando Harry encontró a Sally" que aterrado por la muerte lee la última página del libro que está leyendo por si acaso la diña no quedarse con la duda. Con la cantidad de libros que tengo entre manos, no me veo capacita de realizar tal esfuerzo y no morir en el intento (pero de aburrimiento). Y en esas estoy, entretenida e hipocondriaca, envidiando mi perro que vomitando todos los días, no se le ve atisbo de preocupación alguna y en mis pies anda roncando como un señor de 70 años. Me voy a tomar un gelocatyl a ver qué pasa.

lunes, 9 de noviembre de 2009

La reina de las nieves

Me encanta el frío. Lo adoro. Creo que, al igual que soy una millonaria atrapada en una cuenta corriente de pobre, soy una nórdica atrapada aquí en verano. Del invierno me gusta todo. Y eso que aquí me parece ligero. Por mi podía nevar más a menudo que no me importaría. ¿Y lo divertido que es coger los copos con la boca? No es muy higiénico pero es divertido. Me gusta bajar a mi chucho (arrástrádole que él no comparte tampoco mi visión romántica del asunto) y sentir la helada mañanera en la cara. Los poros se cierran y la nariz se pone roja. Entrar de nuevo en casa es lo mejor. Y las bebidas calientes: té aromatizado, chocolate o colacao (bueno, yo soy más de Nesquik)... Y las castañas asadas y las batatas al horno. Una buena sopa. Un gran asado. Ummmmm. Los abrigos gorditos, los gorros de lana... Ah! y las mantas en el sofá. ¡Y la manta electrica! (ahora debajo de mi pompis). El edredón, que madre mía cómo saben los nórdicos no pasar frío en la cama. Y por supuesto los guantes, las orejeras y las botas con borreguito. En invierno todos tenemos más complementos que la Barbie. ¡Cómo lo adoro!

domingo, 8 de noviembre de 2009

Un día (de tantos)

Mi vida ultimamente es bastante homogénea aunque traté de improvisar en el orden de los factores, la cosa en realidad no cambia mucho. Me levanto, pronto, bajo al can, paseamos por la manzana, pis, caca, pis, jugamos un rato con la pelota, pis, subimos, desayunamos los tres, los humanos nos duchamos, leo, leo y leo, antropología, sociología, semiótica, mucha semiótica, muchos nombres: Thompson, Levi-Strauss, Beck, Castells, Perec, Borges, Peirce, Saussere... No recuerdo lo que dice cada uno y se me tensa un hombro. No me ha dado tiempo a leer más. Y se me tensa el otro. También estudio teoría del feminisimo. Y francés. Hgo una lista de todo lo pendiente y otra con lo hecho y la tacho. También recuerdo lo que falta en la nevera y lo pongo en la lista. En otra. Corro fugaz a la tienda de abajo porque no hay leche (o huevos, o carne, o tomate). Hago la cama, pongo una lavadora y/o lavavajillas. Otto quiere jugar y le tengo que ignorar. Como corriendo. Me marcho a clase. Dos horas y media de clase. Descanso breve. Dos horas y media de clase. Para casa. Agotada en el metro leyendo. No me entero de nada y se me tensa el cuello. Si hoy es lunes, me toca bajar otra vez al can. Gracias al cielo el moreno llego antes. Preparo la cena, nada de delicatessen. Hoy toca tortilla o pescado o pizza. Me siento y miramos catatónicos la televisión, una serie, Rockeffeller Plaza, nos reimos, me relajo. A la cama. Sueño con lo que me queda por leer y se convierten en pesadillas donde Levi-Strauss me ataca con un muslo de pollo cocido y una alita frita. Sobresaltada me despierto entre sudores, sólo quedan cinco minutos para que suene el despertador. Mierda.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Padres primerizos

No hay muchos veces en mi familia y la pequeña nueva miembro (o será miembra?) está siendo el centro de atención de todos. Ella y sus primerizos padres. Nunca te acuerdas de lo enanos que nacemos hasta que ves a uno de nuevo y !madre mía¡, nacemos sin hacer. Aunque yo me he pasado los días mirándola y poniéndola pensamientos a sus movimientos espasmódicos, la verdad es que con diez días de vida, la conclusión es que son un rollo. Por mucho que queramos pensar que se rien cuando les tocamos sus minúsculos pies, la verdad es que ni ella sabe donde está su cara, y lo más seguro es que sea un gas, más que una risa. Pero vemos lo que queremos. Como su objetivo vital ahora mismo es chupar, la pobre cuando está hambrienta chupa lo que tenga cerca, y cuando la ponía al lado de mi moflete, yo quería pensar que me daba unos besos-chupetones de amor. Pero siendo sinceros... ni de coña. La pobrecita está sin saber que está en un mundo enorme, lleno de gente enorme que la observa. Porque con un bebé de diez días lo único que hacen padres y familia es mirar. Mirar, hacerla fotos, mirar, cambiarla el pañal, mirar, cambiarla el pañal... Y poco más. Ella también mira, intenta enfocar y mirar, se aburre porque la verdad es que los adultos somos un rollo y se duerme.

Los primerizos padres con ojeras pero contentos, miran a su cachorro a veces entre emoción y miedo. Las dudas les asaltan y si la pequeña se atraganta con la leche, la preocupación se apodera de ellos y la miran, y la miran más todavía, preguntándose si lo harán bien y si le quedará un bonito ombligo a la pequeña.

Desde fuera, los que estamos entrando en esa edad donde la pregunta de ¿tendremos hijos? empieza a hacer presencia, ver a los recién estrenados-agotados-preocupados padres nos hace preguntarnos: ¿de verdad quiero tener hijos? Luego miras de nuevo (por vigesimoctava vez) a la pequeñita y piensas: quizás la adopción de niños de dos-tres años sea una buena idea. (El moreno apuesta más por adoptar a uno de treinta con un buen sueldo que nos mantenga).

Os presento al bichito que mira y miramos.

jueves, 22 de octubre de 2009

El pedido

El otro día nos confundieron un poco el pedido del supermercado. Prácticamente llego todo salvo un par de bolsas que se debieron de colar y aparecieron por equivocación en mi casa. Tras la sorpresa y comprobación si de "lo mío" faltaba algo, miré a ambos lados de la cocina y puesto que nadie reclamó pasados los prudentes 2 minutos, me lo quedé todo. Y fue como si hubiera encontrado un tesoro. Un tesoro de congelados. La verdad es que nosotros, aunque al princpio de la convivencia vivíamos por y para La Sirena, con el tiempo nos hemos vuelto unos "frescos". Por esa razón que ahora nos lleguen "del cielo" manjares congelados, esas exquisitas delicias cocinadas para el más vago, me encantaron. Y no es que fueran "pato a la naranja" o "paletilla de cordero", era mejor: todo rebozado! No hay más remedio que comerse esas crujientes y doradas empanadillas de bonito, esos san jacobos que parecen construcciones de un lego culinario... Ummmm. Todo frito y/rebozado. Fue como encontrar una bolsa de chucherías tras el cojín del sofá: están asquerosas pero da tanta alegría que te las comes. La verdad es que quien las compró, que debe estar preguntándose si fue real o lo soñó, no cuidaba mucho su dieta, tenía poco tiempo o las dos. Ademaś era un poco rácano porque no eran de la mejor calidad. Hombre, si al menos compras guarradas para comer, vete a lo mejor, digo yo. Nosotros te lo agredeceríamos para siguientes ocasiones y despistes.

Que cosa más mona


Me parece que es de las mejores cosas de la vida. Bueno, de mi vida porque habrá a quien no le haga tanta ilusión como a mi que de un huevo salgan dos yemas, pero algo habrá que pareciendo pequeñito, insignificante, una chorrada vamos, a ti te haga tan tan feliz... como una perdiz pregunta interior: ¿de verdad la perdices lo son? ¿quién llegó a esa conclusión tan poco científica?). Es una sensación interior maravillosa, cuando sin esperarlo pasa algo bueno, pero chiquitito. No me refiero a que te toque la lotería, que eso es evidente que 1) es poco probable 2) estarías loco sino te alegraras. En mi caso, si me tocará sería una doble alegría ya que nunca compro ninguna clase de boleto de la suerte o de la fortuna. Yo me refiero a la alegría que te invade, como si volvieras a tener cinco años, cuando te encuentras dos euros (ya no hablamos si es un billete de 5 euros, hay me desbordo) olvidados en un abrigo de la temporada pasada. Guau! Q subidón! Quizás es que yo soy de alegría fácil, como de risa, que por mi culpa el moreno se cree tan gracioso que si le sale mal lo del doctorado, ya está pensando en hacer una gira de pueblo en pueblo contando chistes.

PD: No es una foto trucada. Sino no tendría gracia.

domingo, 18 de octubre de 2009

Notas sobre hoy

Porque esto es un diario. Porque siempre me ha gustado rellenar cuestionarios. Porque me ha inspirado. Porque sí.

Fuera de mi ventana: un solazo y las fachadas de un colegio público y una residencia de ancianos. En un vistazo veo pasado y futuro.
Estoy pensando: en la cantidad de tareas que tengo que hacer para el doctorado. En ocasiones me producen insomnio e hiperventilación. Uf, uf...
De los lugares donde aprendemos: volver a la universidad y ver que el café sigue igual de malo y que las latas han subido: 1,20!!!!!
Me siento agradecida por: poder volver a estudiar.
Desde la cocina: el sonido del lavavajillas nuevo (por fin!!) y el de la tetera haciendo chup, chup.
QUe llevo puesto: por increible que parezca, un pantalón de chándal!
Estoy leyendo: De todo. Mirar lo que nos mira, El orden del discurso, El advenimiento de la sociedad postindustrial... y antes de dormir cuentos de Katherine Mansfield.
Lo que espero: ser feliz (hay es ná!)
Estoy creando: un montón de ideas para mis trabajos de investigación y un montón de broches, collares y pulseras para quien se atreva a comprármelas o yo a regalárselas por navidad.
Estoy escuchando: Bach, comparto estudio con el moreno y le ha tocado elegir a él.
Por toda la casa: juguetes de Otto.
Una de mis cosas favoritas: ordenar mi agenda.
Algunos planes para el fin de semana: cine, cine, cine!
Una foto para compartir: mi escritorio ordenado, que da gusto verlo. Ahora no es así y me da una rabia...

martes, 13 de octubre de 2009

La extraña visita

El pasado domingo cuando fuimos a sacar la basura de su cubo, oímos una pequeña voz que nos gritaba desde el fondo. Yo tuve miedo y fue el moreno quien se atrevió a mirar. Su reacción me provocó más miedo. "Mira, mira lo que hay ahí", me dijo con cara de horror. Con cuidado me acerqué y antes de mirar, puede percibir un olor espantoso. No sabría describir lo que vi. Si era un plátano o una berenjena parlanchina, pero de lo que estoy segura es que llevaba ahí tanto tiempo (el suficiente) para aprender a hablar. Menos mal que no llegó a aprender a andar o nos hubiera dado un susto de muerte una de estas noches. Le preguntamos, entre arcadas, qué hacía allí, con esa pinta y olor, y nos dijo que no sabía, pero que estaba harta de la soledad y que prefería que la llevaramos a otro sitio más amigable que el fondo del cubo de la basura. Decidir quien iba a sacarlo fue lo más complicado, ya que el moreno que es muy sensible a la textura y el olor creyó que no podría hacer el esfuerzo, pero tras una discusión y un "piedra, papel, tijera, largarto, Spock", gané yo. Y entró en marcha el SLI, Servicio de LImpieza Inmediata, desplegando todo su dispositivo. El moreno quitándose la camiseta (una buena costumbree para mi vista, he de decir) se enfundo los guantes de goma y la mascarilla antipolvo, antiolores, antitó. De nuevo parecía un trabajador de un cartel de Colombia (empiezo a pensar que en el fondo lo de la limpieza le mola). Tras hacer una postura de mentalización al más puro estilo manga y hacer su grito de guerra: "¡¡¡SERVICIO DE LIMPIEZA INMEDIATA!!!!"; metió la mano y con gritos desgarradores por parte de los tres (el plátano-berenjena, el moreno y yo), metió a nuestro nuevo amigo en la bolsa de basura. Tras el grito histérico de "¡¡¡¡QUITAMELO, QUITAMELO!!!!" me hizo intervenir para quitarle el guante que había tocado al extraño visitante, un guante que le acompañaría en su viaje, un guante del que nunca más sabremos nada. Tras una limpieza en profundidad de la zona donde habitaba el asqueroso ser, donde el moreno comprobó que no deben mezclarse lejía, Tenn baño y amoniaco, el cubo y la bañera quedaron tan limpias que se podía comer sopa en ellas; y el moreno con un colocón digno de un cartel colombiano.

sábado, 10 de octubre de 2009

Empieza el cole: Reunión de acercamiento

Volver a la universidad tiene su encanto y ya sabía yo que en algún momento esto de parecer más joven me iba a venir fenomenal. A mi la verdad es que este detalle me da igual, incluso prefiero que se me vea algo mayor, que para algo han pasado los años, pero al moreno le tiene obsesionado. El otro día volvió contentísimo de su primer día de cole porque, entre otras cosas buenas, le habian dicho que parecía más joven. Recién salido de la licenciatura. A mi eso no se si me alegra o me deprime. ¿Parecemos poco maduros? ¿Parecemos poco cultivados? En fin serafín. En mi primer encuentro con algunos "colegas" (uf, no se si me acostumbraré a estos términos predoctorales) me di cuenta de tres cosas: 1) que había una señora mayor, y con mayor quiero decir más de 60 años. Ole por ella. 2) Que por cada chica hay cinco chicos. ¿No eramos nostras las que estudiabamos más? ¿Dónde nos metemos? 3) No se si estaré a la altura de las circunstancias. Bueno, en realidad tengo mucha confianza en mis capacidades pero siempre que me junto en grupos así tengo la sensación de ser la joven frívola. Durante un curso de escritura creativa donde todos escribian sobre cosas profundas, hablaban de metáforas y metaliteratura, yo me dedicaba a escribir alegres y divertidos relatos, con los que la gente se reía mucho. Eso si, la gente encontraba trasfondos donde no los había. Y eso no se si es bueno o no. No se si podré ser una estudiosa de algo, con humor. La gente parece muy seria y formal. ¡Y yo mientras ensayando portes de Fama con el moreno! Creo que voy a tener que cambiar radicalmente. Fumaré puritos y siempre llevaré boina. Aunque así quizás parezca no más lista sino más boba, con la tos crónica y la urticaria por la lana producida por este calor.

jueves, 8 de octubre de 2009

Pringo siempre

Yo no se cómo lo hace. Siempre que me pongo chunga (en este caso por aquella maravilla de ser mujer y demás chorradas), el moreno empatiza y también se pone chungo. Y lo que empezó como unos mocos, se convierte en un "ay que malito estoy". Casualmente esta mañana cuando yo me retorcía de dolor en la cama y Otto nos miraba fijamente para recibir su paseo matutino, el moreno se gira y me dice con voz mucosa: "zi le bajas tug te lo agadecería, a veg si me voy a poneg peog". Aggggghhhh. Nunca lo baja y para un día al mes que puedo aprovecharme... zas! constipado que le parió. Y encima la semana que viene estaré yo constipada. Definitivamente, soy una pringada.

lunes, 5 de octubre de 2009

Zafarrancho!!!

Aunque nuestro hogar no es igualitario del todo (como casi todos) y con eso de "qué bien cocinas" o "tú lo haces mejor", al final la rubia hace más cosas en la casa que el moreno, que se escaquea como quiere. Pero ahora sin la excusa del trabajo, nuestro hogar se ha dado la vuelta y para no perder tiempo ninguno o menos cada uno, las tareas se reparten, guste o no guste. Con otto no podemos contar porque aunque el tío es listo, no da para más, con "trae la pelota" y "vete a dormir" ya está más que "cultivado" intelectualmente para ser un perro. El moreno puesto que no cocina porque "tú lo haces tan bien" y casi mejor que no venga a la compra (no me deja comprar nada sin hacer una comparativa de precios antes), es el sumo sacerdote del polvo, limpieza y aspirado. Claro que el pobre es alérgico. Pero creyendo que eso iba a servir de excusa, no se libró ya que utilizando mis tácticas femeninas compré unas maravillosas mascarillas que lo mismo sirven para el polvo que si nos pegan la gripe A. La imagen es graciosa: el moreno con su mascarilla y en calzoncillos pasando el aspirador. No se si parece un trabajador de un cartel colombiano o Freddy Mercury en el videoclip aquel que salía disfrazado de mujer. Claro que al moreno le falta el bigotillo y la peluca. ¿Se dejará un día disfrazar?

viernes, 2 de octubre de 2009

Tirándome de los pelos

He sido infiel. Por primera vez en mucho tiempo. Hacía ya unos cinco años que no cambiaba de hombre y... no he podido evitarlo. Pero el moreno lo sabe, y quizás también sea infiel con él. No os asustéis; estoy hablando de un peluquero. Cansada de ir a una peluquería en pleno barrio de Salamanca donde cada vez que iba me sacaban una parte de riñón y te hacían toda clase de tejemanejes para sacarte otra tajada, cambié de "estilista" (como les gusta a ellos autollamarse). Con esto de la crisis y porque no hay que olvidar que aunque se quiera estar mona, una está en paro, sumado a las recomendaciones de mi amiga del alma, me marché con "otro" para que me cortara mi melena. Bueno, melena no, la verdad porque, aunque los hombres de mi vida insistan en que debería dejarme el pelo largo alguna vez, yo insisto cortándomelo cada día más corto. Por llevar la contraria y porque encontré el corte perfecto. Cómodo y perfecto. Tardo cinco minutos en arreglarlo (o menos) y así paso a otra cosa mariposa. De inspiración sesentera, según mi moreno estoy igualita que ella y porque no decirlo, ¡me encanta! Lo del pelo largo se lo dejo al moreno si tanto le gusta. Basta ya de esclavismos peludos! El pelo corto mola! Eso sí, en invierno se me van a congelar las ideas.

jueves, 1 de octubre de 2009

Cosas de madres

Todas las mujeres llevamos una madre dentro. Cuando eres pequeño no lo sabes y por supuesto jamás pasaría por tu cabeza que tú pudieras repetir los pasos de tu madre. Pero te vas haciendo mayor y esa madre interior, florece. Y florece con fuerza, más dura que la propia. Empiezas siendo capaz de dar besos de madre, de esos que suenan mucho. Un MUAC en toda regla. Luego cocinas y compras como una madre: nada de chucherías que luego no comes, hoy pescado, come fruta que no comes nada... Y luego el caŕacter de madre. Un ejemplo. Cuando era jovencita y vivía con mis padres, jamás ponía el papel higiénico en su lugar. Siempre lo dejaba fuera de portarollos. No recuerdo cuántas veces mis amantísimos padres pudieron decir, gritarme, mandarme que lo pusiera en su sitio. Yo, como quien oye llover. Ahora soy yo la obsesionada con los rollos de papel. En el baño, como en el resto de la casa, todo tiene su lugar y si el moreno decide alterar su estado... Apaga y vámonos. Saco mi dedo de madre, ese que te atraviesa como un rayo, que te apunta ferozmente, que sin palabras, amenaza. Pero con quien más utilizo y entreno a la madre que llevo dentro, es con el perro. Los mentirosos adiestradores (incluyo al encantador de perros de la tele, de quien cada vez estoy más convencida que da peyote a los perros porque sino es imposible lo que hace) te dicen que a un perro no le debes gritar, que con un tono autoritario es suficiente. Mentira. A Otto le he hablado de todas las maneras posibles y nada es tan efectivo como un buen grito de madre. De esos que acojonan. Que Otto está pesado y no para de ladrar, un grito bien puesto que le agacha las orejas y se queda como una balsa. El moreno lo ha intentado pero todavía no le ha salido el padre que lleva dentro, por lo que cuando no se hace con el perro, me pide que saque a la madre. Y la verdad es que doy miedo. Luego me siento mal y hay veces que me asusto a mi misma, y el moreno y Otto me miran acojonados, bien calladitos, comiendo fruta y colocando el papel higiénico en su sitio.

Haciendo de las nuestras

La verdad es que esto de ser diletante es raro. Raro, raro, raro. Todo el mundo alucina de que el moreno y yo estemos en casa y nos dediquemos a hacer nuestras cosas. Es raro. En un mundo donde nunca se para y con la que está cayendo, nuestra situación provoca una mezcla entre asombro y envidia, entre pesimismo y comprensión. Porque es raro, eso no lo vamos a negar. Sin haber empezado las clases, y sin estar de vacaciones, nos encontramos en un limbo donde por primera vez no hay diferencia entre un domingo y un viernes. Y eso es muuuuuuy raro. Cómo estaremos educadas las personas (con responsabilidades y con más de 15 años) que nos sentimos extraños, como en cuerpos ajenos, como si estuviéramos haciendo algo que no debemos. Razón por la cual no vemos la hora de empezar a cultivar de nuevo nuestra mente y comenzar una fase de deberes y tareas, idas y venidas con horarios.

Menos mal que Otto, nuestro canino compañero de piso, pone algo de orden y rutina y a las ocho de la mañana todos estamos en pie, para que no se nos olvide que la realidad es más dura de lo que queremos hacer creer.

lunes, 14 de septiembre de 2009

La reentré

Como dicen los franceses, que hasta para eso son finos. El verano ralentiza el tiempo, el aire y el pasar de las horas se vuelven espesos. En septiembre los días cada vez más cortos provocan jornadas más largas de viejos y nuevos proyectos. Cuando llega septiembre... empieza de nuevo el ritmo, el año y para mi, el buen tiempo. Llegan los coleccionables, los atascos y las novedades literarias. Este año septiembre ha venido acompañado de cambios, cambios que dan vértigo y que suenan a locura pero que suenan bien. El moreno y yo volvemos a la universidad. Nos saltamos a la torera el miedo a la crisis y decidimos que a veces, a pesar de la coyuntura internacional y nacional, hay que arriesgarse. Quizás dentro de un año veamos que nos confundimos en nuestra elección o quizás no. De momento no se sabe. Lo que de momento sabemos es que parecemos algo mayores que los pipiolos de la universidad pero seguramente también seamos algo más sabios.

El otro día cuando fui a hacer la matrícula y llevaba mi solicitud de beca para desempleados que tan amablemente nos ha puesto a disposición Zapatero para todos aquellos licenciados sin empleo para que estudiemos más y mejor (y con suerte nos vayamos a otro país a trabajar), me dio penilla ver las caras de ilusión de los estudiantes de primeros cursos. ¿Quién va a saber a esa edad qué te deparará el futuro? Yo me veía muy distinta a cómo soy ahora. Creía que la vida era estudiar, trabajar, tener un hijo, trabajar, quizás casarte, viajar en verano y trabajar. Mi vida en cambio ha sido diferente, quizás por las circunstancias: estudiar, trabajar, pararte, estudiar... y quien sabe. Ah! Y bajar al perro, que eso lo hago mucho.

De momento ha llegado septiembre y en el colegio de enfrente ya están los niños sentados en sus pupitres. Pronto estaremos el moreno y yo igual. Una casa con olor a lapices y cuadernos nuevos. Y un nuevo coleccionable para empezar. Todavía no me he decidido entre las chapas de policías americanos o los billetes de lotería antiguos.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Escribiendo con la chaqueta puesta

La primera noche que, después de un largo y caluroso verano en la ciudad meseteña, tu cuerpo siente un escalofrio de felicidad al sentir el aire fresco, es revitalizador. Es un fresquito agradable que con la ayuda (por fin!) de una simple sábana hace que tu sueño sea reparador, no tortuoso.

Parece que el verano da sus últimos coletazos. Otra vez se inicia el curso y aunque da un poco de vértigo por la cantidad de nuevos proyectos y la facilidad por procrastinar, el invierno ya se olfatea. ¿Cuándo caerán esas deseadas gotas?

miércoles, 26 de agosto de 2009

Limpieza

Como últimamente ando ordenando mi vida, poniendo cosas en sus lugares correctos y tirando lo inútil o lo caducado, he hecho lo idem con la despensa de comida.

Alguien puede pensar que la despensa en esa habitación pegada a la cocina donde, en estanterías perfectamente situadas, reposan conservas y mermeladas recien hechas. En nuestro caso, como en el de tantos otros, se trata de un armario de la cocina, del que sólo son accesibles apra mi escasa estatura los dos primeros estantes. De los otros dos se encarga el moreno de suministrarme. Y así estaba.

Ayer con paciencia, boli y papel decidí hacer inventario. El resultado: sorprendente.

Hace unos meses el moreno me regañó porque en mi neura de abastecimiento siempre que voy al supermercado traía tomate frito, hiciera o no hiciera falta, con el miedo paranóico de que se termina o no tuviera cuando me hiciera falta. Desde entonces, y confiscándome todos los tarros, el moreno no me ha permitido incurrir en el delito tomatero.

Pero cual fue mi sorpresa al ver que el tomate no era mi única obsesión. Reconociendo mi incapacidad de controlar mis impulsos de abastecimiento, el hit parade de las conservas fueron:

- 11 latas de bonito en escabeche
- 9 de maiz en dulce
- 7 de pimientos de piquillo

Por supuesto tengo mi alegato de defensa preparado y es que con un armario de despensa tan cutre, lo ue está en las filas del fondo o en los estantes más altos, para mi es como si no existiera. Y yo voy por la vida creyendo que nos vamos a quedar sin atún. Y así no se puede vivir tranquila.

Mi madre que es muy práctica y una cocinera nata, me sugirió unos pimientos rellenos de atún y maiz. Ahora sabemos como le surgieron a Ferrán Adría sus primeras ideas.

Por otro lado, encontré cosas que creí que no tenía o había olvidado que estaban ahí escondidas en lo más hondo y que no viene mal recordar que las tienes para así poder usarlas.











martes, 21 de julio de 2009

La parada que no para

Hacía mucho que no escribía por una serie de circunstancias que me han alejado de este mi querido blog:
- Problemas informáticos, que a pesar de tener a un ingeniero del tema no había forma (ni encendiendo y apagando, o viceversa).
- Problemas de creatividad, o más bien de mal humor: todo lo que quería escribir era sobre la gentuza que te encuentras por ahí, y francamente me parecía un tema de lo más aburrido.
- Problemas laborales, que hace un par de semanas se vieron solucionados: me despidieron!

Y soy una despedida feliz. Los amigos me llamaban para felicitarme por estar en tan agradable circunstancia (para no entrar en detalles imaginad como estaba en el malogrado empleo). Tras la frases manidas de "con la que está cayendo", "dada la coyuntura economíca acutal", "dios mío, la crisis"... yo añado la mía: "la vida son días" y cada uno que saque sus conclusiones.

Ya solventados los trámites de la oficina de empleo (Dios ¿pueden hacerlo más complicado?) que me hizo tener que ir dos días a las 7.30 de la mañana (¡son unos sádicos! vale que no trabajes, pero putearte de esa manera... no tienen corazón), ahora soy un número más de esas cifras astronómicas que salen en la prensa nacional, pero no me importa: ¡estoy que no paro!

Voy a volver a la facultad, voy a disfrutar del tiempo (que es de lo que más escasea el mundo en muchos momentos) y a vivir que son dos días! Voy a practicar mi religión felicista y a no volver a dejar que "capullos que andan por ahí" me amarguen mi existencia. ¡Qué se amarguen ellos!

Momentaneamente (desgracidamente para el moreno, pronto recuperara el poder del aspirador) me he convertido en una mezcla algo más chic de Martha Steward y Bree Van de Kamp: hago comiditas exquisitas todos los días para mi moreno, y exceptuando porque no le preparo un dry martiny cuando llega a casa, parezco una mujer de los años 40-50, claro que sin delantal y con los principios feministas muy bien aprendidos.

Salgo, entro... y vuelvo a salir, mientras espero que llegue el próximo fin de semana para vaguear en otro escenario: la playa! Ocho días para practicar la vida del cerdo intelectual: dormir, comer, leer, comer, dormir...

Cuidado!!!!! ..... Soy la parada que no para!!!!!!!!

jueves, 11 de junio de 2009

Cosas de vivir con un ingeniero. Tercera Parte

Casualmente, el lavavajillas se estropeó cuando el moreno estaba en casa, solo. Al llegar yo, nada más entrar me soltó la noticia: "Cariño, no se cómo, las teclas del lavavajillas han salido disparadas primero para hundirse depués". La frase a tener en cuenta es "no sé cómo". Por supuesto tras mi histeria inicial de "¡y cómo vamos a vivir sin lavavajillas!" (en parte dramatizada porque odio fregar), y antes de mirar siquiera las instrucciones del aparato, el moreno que es un brillante ingeniero de sistemas INFORMÁTICOS decidió abrir la puerta porque "esto es muy sencillo". JA! Una hora después, la escena era la siguiente: el lavavajillas manchado de sangre en su puerta frontal, trozos de plástico y dos tornillos en la encimera, la puerta cierra mal y los botones siguen igual o más hundidos. La historia fue que, empezando porque abrirlo no era tan sencillo, poner los botones lo era menos y peor fue volverlo a cerrar y ponerlo todo en su sitio. Por supuesto, me gritó a mi porque "tú no sabes", le grito al perro por ladrar y se maldijo a si mismo, cuando tras mirar las instrucciones y llamar al servicio técnico nos confirmaron, que teniendo menos de dos años (como era el caso) seguía en garantía, pero que por tener un "manitas" en casa se pierde y hay que pagar, bueno, mejor hipotecar o vender un riñón para que te atienda el servicio técnico. La solución: el lavavajillas sigue con sus botones hundidos porque "yo no voy a pagar a nadie porque arreglen esa estupidez cuando funciona perfectamente". Es cierto, sólo hay que coger dos palillos de los chinos apretar con fuerza mientras rezas para que pille el programa correcto. Así de simple. Será porque soy de letras pero a mi no me convence nada el invento y en cuanto se descuide, llamo a los técnicos y digo que se arregló sólo.

lunes, 1 de junio de 2009

Declaración de principios

Últimamente me noto diferente. He madurado como las cerezas o veo las cosas más claras porque cada vez estoy más convencida que la vida no puede ser aguantar las chorradas de unos, las memeces de otros y las gilipolleces de algunos. Me declaro felicista, y creo firmemente en que “pá lo que estamos aquí” hay que buscar la felicidad en todas las cosas. Alejándonos de imposiciones externas, mi moreno y yo estamos dispuestos a cambiar de vida cueste lo que cueste porque si lo que hacemos no nos hace feliz, nos amarga o no nos gusta ¿por qué seguir haciéndolo? Una vez que vimos clara esa pregunta, echamos cuentas y decidimos que comprar un piso o tener más responsabilidades sociales no son más que útiles para que el demonio te atrape y no puedas escapar, lo vimos claro y nos tomamos todo de otra manera. Una vez que nos dejo de dar miedo la palabra crisis, creyendo que nuestras propias virtudes  y esfuerzos son los que cuentan, sabiendo que tenemos pocas cosas que realmente necesitamos y que podemos vivir simplemente siendo más felices. Cuando un novio no te quier,e le dejas; cuando un zapato te hace daño, lo tiras. ¿Y si un trabajo te amarga? Que miedo nos han metido las estadísticas, las cifras, las ganas de triunfar (¿esto es triunfar?) con un título enmarcado en la pared que de poco sirve salvo para decorar, y ni eso (el mío lo tengo arrugado dentro de un cajón). Que miedo nos da decir a veces lo que pensamos o con lo que no estamos de acuerdo. Que miedo nos da pedir a una empresa que sólo nos quita y lo único que nos da es un sueldo de mierda, taquicardias o dolores de estómago. Frases manidas como “hay que dar gracias por tener trabajo” o “detrás de ti hay un millón esperando para este empleo” ahora me dan la risa floja. Creo que me he salido del mundo virtual en el que nos tienen engañados haciéndonos creer que encima hay que dar las gracias por que te paguen (mal), te menosprecien, te tengan agarrados por las pelotas (por las hipotecas, por los hijos, por los préstamos…), dar las gracias porque un día tengas úlcera, un ataque al corazón o una familia destruida porque “detrás de ti hay un millón esperando para este empleo”. Efectivamente. Pero yo no quiero ser una de ellas. 

lunes, 18 de mayo de 2009

Feliz feliz no cumpleaños a mi, a tú...

Tengo 27 años y un día. Un contrato de alquiler, un novio y un perro. Esperanzas de mejorar y sueños que cumplir. Un apetito abundante, pocas ganas de hacer ejercicio, un sinfín de cosas que hacer y comprar, y unos amigos que cuento con las dos manos. Un trabajo que ni fú ni fá, un libro por escribir y miles por leer. Ganas de tener una hija y ganas de viajar por todo el mundo. Un armario lleno de ropa y una cuenta corriente vacía. Un dolor de cabeza cada cierto tiempo y un abono transporte que me lleva a todas partes. El vicio de comprar flores y dulces y de pintarme la uñas y los labios de rojo pasión. Una lista de cosas por hacer y otra de las que me arrepiento. Ganas de cumplir 30 y ver que pasa. Un par de relojes Casio de los 80 y una sandwichera en forma de sandwiche. Una vergüenza que está en extinción y una forma de pensar diferente. Manías y chapas. Cinco pares de gafas y la firme creencia de que el paso de tiempo no es malo, aunque a veces lo de ser mayor no mola nada.

 

lunes, 11 de mayo de 2009

Reflexión veraniega nº 2.325


Andaba pensando que hay helados perversamente elaborados que provocan vergüenza para quien los toma y en ocasiones para quien le ve.

Andaba pensado este tema mientras me tomaba un mini milk.

No había forma de comerlo sin parecer soez. 

No se si este año me atrevére con el Frigopie, sólo apto para fetichistas.

jueves, 30 de abril de 2009

... que hacen que la vida funcione

Estoy en ese punto de la vida que comprar una barra de pan de aceitunas me hace muy feliz, estúpidamente feliz. Y es que cada vez estoy más convencida que son esas pequeñas cosas las que hacen que la vida funcione. Entre noticia del paro y pensamiento negativo, yo me como un pedazo de tarta de cerezas, y la cosa mejora. Cuando llego a casa derrotada, cansada, malhumorada, y el can quiere bajar a la calle, y al moreno se le olvidó recoger la cocina y está toda empantanada, y mi cuenta corriente está tan vacía que da vértigo asomarse a ella y piensas un millón de cosas (todas malas por supuesto), surge la idea del moreno (que me ha visto la mirada abatida desde la entrada) de pedir sushi para cenar, y es como si me dijera que nos ha tocado un pellizco en la lotería. Así de tonta soy/estoy. Comprar galletas "piriquitas" y golosinas e ir al cine son quizás, el mayor de mis placeres. Igual que ver que mi revista favorita ya está en el quiosco. O reencontrarme con aquella camiseta de la temporada pasada que no recordaba tener y que te encanta. En mi caso, que soy un poco rarita, también me pone contenta comprar bragas y calcetines, quedar para tomar el aperitivo y descubrir que mi moreno ha pasado el aspirador por iniciativa propia. Dormir hasta las 9 un fin de semana es ya un subidón de alegría tal que a veces incluso me he mareado (eso me pasa por tener perro). Y ver que a tus amigos les gusta tu lasaña, otro placer. Que tu orquidea del amor (regalo de aniversario) todavía no ha muerto (recordad que no soy muy buena con las plantas y lo entenderéis). Que sales del trabajo y es de día. Que te sientas en el autobús. Descubrir que todavía hay cosas que te suben el ánimo en esos días bajos es ya la mayor de las alegrías y una buena excusa para disfrutar de todas ellas. 

martes, 21 de abril de 2009

Vivir inesperada e inexplicablemente

Hay veces que parece que no pasa nada. Y hay que pararse y ponerse a mirar para ver qué pasa. Otras, no hace falta y plaf! En un momento la vida te cambia.  Una veces para bien, otras para mal. En cualquier de ellas, la vida es frágil, corta, incluso a veces una tontería. Pero es así. Yo que intento planear cada instante de mi vida, me doy cuenta en contadas ocasiones que soy una boba y que los planes que tenga de ahora hasta octubre, y de octubre en adelante no digamos, se pueden ver truncados por cualquier cosita pequeña. grande, buena o mala. 

Cuatro costillas rotas y una brecha sufrió mi tío al levantarse inesperádamente porque llamaron a la puerta a las 5 de la mañana el pasado fin de semana. Tener el suelo inundado provocó la llamada y la consecuente caída. Aunque pueda parecer como el oráculo de Matrix (¿qué fue consecuencia de qué?) en realidad es una putada, hablando claro y mal. 

Así que como esto es así y la vida (encima de crisis) te pueda pegar estas sorpresas... Me doy a la vida libre y hoy en vez de comer ternera, me vuelvo loca y pido sushi. Q la vida son dos días!

lunes, 13 de abril de 2009

Momentazos santos

Reconozco que en estos días de relajo, ha habido tiempo para todo, sobre todo para grandes momentos. Todos buenos, pero algunos gloriosos: he cocinado, he sobrealimentado a todos, he comido hasta que me dolía la barriga, he hecho fotos, he comprado libros, he leído hasta quedarme dormida, he visto tres películas seguidas, he dormido siestas interminables, he visto a amigos y alguna vez he ganado al trivial, hasta he podido actualizar mi ipod. 

Desde luego, hay semanas que parecen fines de semana.

Complots

Aunque no pueda demostrarlo porque no he realizado una investigación profunda acerca del tema, voy a lanzar al mundo un par de teorías conspirativas que estoy casi segura que estamos sufriendo. La primera está relaccionada con una nota de prensa que me llegó el otro día donde los otorrinolaringólogos del mundo (español) se han posicionado en contra de los famosos y antiquísimos bastoncitos para las orejas, alegando que son malísimos y que, casualmente, hay que utilizar productos destinados para la limpieza del conducto auditivo. Varias dudas me surgen: ¿Qué podemos hacer ya todas las generaciones que hemos caído en el mal vicio de los bastoncillos? ¿Qué va hacer la industria del bastoncillo ante esta descarada descalificación? ¿En qué podremos emplear ahora estos simpáticos palitos? ¿A quién se le ocurrió la brillante idea de poner un poquito de algodón en los extremos de un palito de plástico? No creo que nadie haya pensado en las terrible consecuencias que esta afirmación médica, este apoyo descarado a la industria farmacéutica, puede ocasionar. 

Otra conspiración, por hablar de otra puesto que estoy convenciada que como anda el mundo ultimamente debe de haber miles, es el tema de la relación entre los análisis de sangre y las bebidas lacteas anticolesterol. Hace años cuando te detectaban un alto nivel de colesterol (del malo)  en sangre te preguntaban que comías y acto seguido te prohibían que te comieras el cochinillo de los domingos, renunciaras a la tabla de quesos de cada noche y redujeras el consumos de pastelitos. Ahora te manda Danacol o derivados. Está claro: Danone ha untado a los laboratorios de análisis clínicos y a todos los médicos de familia para que mientras unos modifiquen los datos del colesterol, los otros receten las bebidas como si fueran jarabes. Lo mismito que sucedió con el Aquarius, que está tan institucionalizado médicamente que en cuanto te duele un poco la barriga te pones a beber bebida isotónica como un loco. 

Estamos rodeados de ellos, pero no nos damos cuenta. No te sorprendas si un día vas al médico y te dice que te eches Aquarius o Danacol en las orejas y te bebas Audispray. O viceversa. 

viernes, 3 de abril de 2009

Llorona

Así se titula una canción de Chavela Vargas que adoro por su desgarro y sentimiento. Y así soy yo. Una llorona. Y no es que esté todo el día llorando como alma en pena sino que cualquier sentimiento que tengo tiene esta húmeda consecuencia. Ya sea porque me río, ya sea porque soy muy feliz... lloro. Por supuesto, siendo mujer lloro cuando discuto (nuestra arma arrojadiza) y también, como cualquier mortal, cuando estoy muy triste. También cuando algo me cabrea mucho. Puesto que soy así y que lo asumo ya que es completamente espontáneo, igual que ponerme roja como un tomate cuando a mi tez le da la gana, soy una firma defensora de llorar siempre y cuando exista una razón que lo justifique. No vale llorar por todo, porque entonces pierde el sentido, como decir mil veces la palabra monja-jamón-monja-jamón... ¿ves? En los reality show se llora mucho, ellos y ellas (definitivamente se ha terminado aquello de los niños no lloran) y siempre, desde mi posición de llorona, me he preguntado el porqué. Te dicen que porque "dentro" se magnifican las cosas. ¿Y fuera? Qué hay más grande que lo que te encuentras aquí: crisis, guerras, antiabortistas, maltratadores, asesinatos, paro... Sinceramente, preferiría quedarme dentro y llorar por llorar ajena a todo.

jueves, 2 de abril de 2009

Amor al cuadrado

Con tanto divorcio y separación, cada vez es un motivo mayor de alegría cumplir años en pareja. Utilizará la típica frase de parece que fue ayer... aunque es mentira porque ni lo parece ni lo son. Son lo que son: dos. Dos años en lo que sólo hemos estado separados lo estrictamente necesario; dos años en los que hemos aprendido qué cosas nos sacan de quicio (NY y las mudanzas); que cosas compartimos en secreto (ya no: Fama ¡a bailar!, Betty la fea y el cine alemán para no ser tan frívolos) y unas cuantas cosas más. Evidentemente mentiría si dijera que todos han sido buenos momentos, a veces hemos discutido (casi siempre por chorradas o por hormonas -femeninas y masculinas-), mil veces nos hemos reído y alguna llorado. A veces le miro de reojo cuando cree que no le veo, cuando está atrapado en sus pensamientos y pienso que soy afortunada. Que por un tropiezo nos encontramos y sin saber muy bien cómo, aquí estamos. Rubia y moreno, alto y baja, de ciencias y de letras, ensayos y novelas... tan poco en común y tanto. Curioso esto del amor. 


lunes, 30 de marzo de 2009

Ikeando

El sábado estuvimos en Ikea. Y cada vez que voy, me pregunto que hubiera sido de mi vida (decorativa) sin esa gran superficie azul y amarilla. Puede que todos tengamos la misma torre para cedés Benno, pero ¡qué más da! La frase “eres tan especial como el resto”, en Ikea es un mantra.

Fuimos por una mesa cuadrada. Al final nos llevamos una mesa redonda.

El moreno pasa con cara de miedo por la sección de mobiliario infantil y yo le tomo el pelo al acariciar con mi mejilla unas sábanas de cuna de cuyo nombre es imposible acordarse. De la sección el moreno sale con la mirada llena de miedo después de ver a siete parejas, todas ellas con unas tripas enormes (en el caso de ellas por embarazo, en el caso de ellos por cerveza).

Nos intentamos calmar con el café más malo y más sueco del mundo, pero eso sí, por 50 céntimos.

Me siento atraída (como siempre) por la bolsa de 100 velitas por 3 euros, pero el moreno me distrae. Intento coger una planta de verdad, en forma de arbolito muy mono, pero el moreno me logra convencer que la mataré y que aunque no llore, es una pena matar a ese ser vivo que no tiene ninguna culpa de que yo sea tan mala jardinera.

Inevitablemente (mal que le pese al moreno), como siempre pasa, sales de ikea con algunos extras: cosas que por coloristas e innecesarias en tu vida, son imprescindibles por tan baratas. Ahí que te vas a tu piso tan contenta con tus cinco cojines a 1 euro, tus diez paquetes de servilletas a 0.50 euros y tu reloj de pares por 2,95. Que quizás tu sillón parece un muestrario de cojines, puede; y que en el súper las servilletas insulsamente blancas son más baratas, puede; y que con el reloj del microondas, de la radio y de la termomix ya son suficientes, puede.

Pero te vas tan contenta pensando que los chollos son lo tuyo, mientras te comes un perrito caliente que parece de plástico pero que cuesta 50 céntimos!!!!

El enfado del moreno se le pasó al estar tan entretenido montando toda la tarde las dos sillas, la mesa y la torre (Benno por supuesto) que compramos. 

jueves, 26 de marzo de 2009

Cosas de vivir con un ingeniero: segunda parte

El otro día el moreno que anda metido en un momento de estudio incesante de los algoritmos genéticos intentó con toda su santa paciencia explicarme una "cosa" que había hecho en el ordenador: 

"Mira, esto que aparece aquí (señalando la pantalla) lo he hecho yo"

"Ajá" (Era como un entramado de cuadraditos blancos y negros, como el tejido de pata de gallo, vamos).

"Muestra la evolución de unos y ceros"

"Ajá" (Insisto: cuadraditos blancos y negros).

"Vamos a ver... cada cuadradito es un individuo que influye en los que tiene a cada lado. De forma aleatoria evolucionan pero influyen en los que tienen a su lado".

"Ah! Porque son sus hijos ¿no?"

"Bueno... eh... no exactamente. Son como... son... ¡ceros y unos! ¡individuos!"

"Ya pero ¿por qué influyen si no son familia o creadores de tendencia?"

"¡Por qué es evolución! Evolucionan unas veces de una forma y otras de otra. ¿Lo entiendes?"

"Claro!, porque son sus hijos y cada uno te sale de una forma".


¡Qué fácil es la inteligencia artificial!

Y que bonita (a ver si vuelve a estar de moda que tengo un abrigo monísimo)

miércoles, 25 de marzo de 2009

Hablar por hablar

A veces una anda quejándose de que trabajar a veces no siempre enriquece (no todos los oficios son como Gallina Blanca) y que si unas cosas que si otras, blablabla, y te gustas y te vicias en tus propias miserias laborales. 

Y entonces llamas a una persona que justamente en ese momento no te puede atender porque está operando. 

Y entonces en ese momento te quedas muda, te sientes pequeña, miras a tu alrededor y empeizas a plantearte que el trabajo que haces... pues sinceramente, no tiene tanta importancia, ni repercusión, ni sirve de mucho, ni... vaya! que es una caca en comparación! 

Pero una sigue quejándose porque la vida es así, aunque unos estén salvando vidas y otros perdiéndolas. 

martes, 24 de marzo de 2009

Huele a esto

Hoy no he podido no sonreir al ver los pequeños y gordos pies descalzos de un pequeñajo que iba cómodamente sentado en su sillita de paseo, que se reía de un gato naranja que miraba curioso con la cabeza torcida a una mariposa que revoloteaba alredededor de una erguida amapola.

Señores, ya llegó la primavera. 

lunes, 23 de marzo de 2009

Esas pequeñas alegrías

Los lunes siempre son duros, y para mi Garfield siempre ha sido un filósofo al reafirmarlo, pero lo son más cuando has pasado cuatro días vagueando: paseos con el can, paseos con el moreno, cine, comidas, más cine, más comida... Pero los lunes siempre llegan. Una y otra vez, cada principio de semana, quieras o no. 

Pero porque los pequeños detalles hacen que la vida merezca la pena, hoy justo cuando llegaba al andén ha llegado un metro completamente vacío. Parecía cosa de magia. Todos los asientes vacíos. Podría haberme cambiado de sitio en cada estación, pero no he querido ser extravagante. 

(Seguro que es para compensar que mañana hay huelga de metro). 

miércoles, 18 de marzo de 2009

Un reflexión

Estoy cansada de ser mayor, de que todo sea tan díficil o directamente no sea. Cansada de no parar de oir la palabra crisis cada vez que se abre un periódico o se enciende la televisión. Cansada de que parezca que el soñar es imposible en este mundo, porque la realidad es que el miedo por hacer las cosas que nos hacen feliz nos supera. ¿Quién es feliz realmente? Ya se que la felicidad es un estado transitorio, es inviable ser feliz siempre pero ¿tan poco? Luego oyes que la gente que vive en África es mucho más feliz que nosotros. No lo creo. Yo añoro los años en que mi mayor problema era de matemáticas. Aunque reconozco que muchas veces he sufrido mucho (más de lo necesario, seguro) porque la mala gente también ha sido pequeña. Y quien es así lo sigue siendo. Me considero una buena persona: pago mis impuestos, mi alquiler mensualmente, intento ayudar a quien está cerca, dejo mi sitio a las ancianas y embarazadas en el metro, llamo a mis amigos, recojo las cacas de mi perro, no molesto a mis vecinos... Y sin embargo parece que el mundo no está hecho para quienes hacen las cosas bien. ¿Para que merece la pena portarse política y socialmente correctamente? De repente un día te das cuenta que los que te rodean a veces no son así y te las llevas dobladas. ¿Y todavía te sorprendes? La vida es así. En realidad vivimos en comunidad, todos bien juntitos, y luego cada uno va a lo suyo, a sus intereses. Es la oda al egoismo. Y si sólo fuera eso... Pero no, también es la de la envidia, la del "si me jodo yo, tú también", la del "a mi me la suda"... Luego todos damos caridad a los niños que se mueren de hambre y es muy fácil ser amables en determinadas circunstancias, pero ¿y el resto del año qué? Todos vamos por la vida que nos han impuesto cerrando los ojos cuando las cosas nos dan miedo como si eso nos fuera a salvar de algo, cuando en realidad solo hace que nos tropecemos más. Quizás más que cansada, me siento enojada y derrotada. La vida en realidad con sus millones de cosas buenas, se ve ensombrecida por dos, tres, cuatro cosas malas pero... tan básicas que joden. De pequeño te dicen que de mayor seas una buena persona, que des las gracias, que no des patadas, que empatices con la gente, que estudies lo que te hace feliz... ¿Por qué parece que cuando te haces mayor ya no vale eso? Cuando eres mayor ya puedes putear a los que tienes cerca, no hace falta que pagues, no puedes hacer lo que quieres sino lo que tienes que hacer que es trabajar (si tienes esa suerte), tener muchas deudas para que estés bien agarrado y tener hijos para que les digas que deben ser buenas personas, que den las gracias, que no den patadas... Quienes me conocen saben que de forma habitual soy alegre, de naturaleza optimista, algo hipondriaca, pero en general de talante feliz. El problema surge cuando me pregunto para qué sirve ser así y empiezo a envidiar a quienes son fríos, cortantes y bordes. A veces es que hablo demasiado, doy más explicaciones de las necesarias, como ahora, que simplemente debería decir que estoy cabreada y punto.

martes, 17 de marzo de 2009

Piensa en verde


Feliz día de San Patricio a todos!!!!!!!

Siempre me ha llamado mucho la atención que en EEUU se tiñan (literal) de verde para la celebración de este día. Casualidades de la vida, hoy voy vestida de verde y he estado mirando cactus. 

Esta noche sacaremos el irlandés que todos llevamos dentro, y el moreno y yo beberemos una cerveza (bueno, yo cocacola para que engañaros) y hablaremos en inglés (que con el acentazo que tenemos pasamos por irlandeses seguro). Gritaremos un poco y veremos The Quiet Man

Ale! Todos a beber cerveza y a partir de ahí buscad tréboles de cuatro hojas y duendes al final del arco iris. 

lunes, 9 de marzo de 2009

Podemos pero ¿queremos?

Periodista, cocinera, limpiadora, planchadora, economista, cuidadora, psicóloga, enfermera, secretaria, amante, encargada de la logística, recadera, asesora de imagen... Tantas cosas y todas se resumen en una: mujer. 

Feliz Día y No-Día Internacional de la Mujer para todas.

El pisito

Uf, qué ajetreo de días con esto de la mudanza. Han sido los cuatro días más intensos, más emocionantes a la vez que asquerosos de mi vida.  

Jueves:
A las 8 venía el de la ebanisteria (Aniceto) a colocar el mueble de la cocina. A las 10, el técnico del teléfono. Algo más tarde,  a limpiar.  Luego a pintar una habitación. Y después a terminar de "encajar". Las discusiones con el moreno se encadenan una detrás de otra. Estas son las cosas que como pareja te hacen más fuerte. Mir y Far fueron tan amables de llevarnos en un coche que parecía el camarote de los hermanos Marx versión hogar para adelantar algunas cosas.

Viernes:
A las 9 llegaron tres hombres que sabían perfectamente lo que hacían. El moreno también y con la excusa de "voy a llevar al perro a casa de tu madre", me dejó sola dando indicaciones a los de la mudanza que me adoraron por tenerlo todo en cajas, y me odiaron después por tener que subir tres pisos con todas ellas. Vi en sus caras que, con tanta caja con el rótulo de "Libros", me odiaron por cultureta. Tardaron lo suyo y yo mientras venga abrir cajas, una detrás de otra: ropa, libros, menaje de cocina, dvds, cds... Aquello no acababa nunca!!!!! El moreno seguía pintando la habitación, en pijama y con las formas de no haber pintado en su vida. 

Sábado:
Nos faltan librerías!!!!! En un alarde de valor nos fuimos a ikea por la mañana. Nos llevaban las compras por la tarde. Una vez montadas (reconozco que pagamos porque ya no podíamos con nuestra alma) a sacar más cajas. 

Domingo: 
Mientras yo colocaba la cocina (otra vez jugando al tetris), el moreno se iba con su tío a recoger las cosas frágiles que dejamos. Y yo mi ropa (olvidada, que casualidad, por los de la mudanza, ¿venganza?). Mi padre que es bendito y santo me trajo de vuelta y de paso ya que pasas por aquí, colgó el mueble del baño. Por la tarde seguimos sacando cajas y colocando. Luego volvimos a la anterior casa para ver al casero antiguo y defender lo bien que hemos tratado todo para que nos devuelva lo que es nuestro.

Sobra decir que las últimas cuatro noches, no dormimos, nos desmayamos. 
Con todo, todavía quedan dos cajas, colgar cuadros y barras de cortinas, colocar el fregadero y el lavavajillas, olvidar esta experiencia de nuevo, sentarnos en el sofá y flipar con el morado de las paredes de nuestro nuevo salón. 

Definitivamente necesito vacaciones. Las mudanzas son como los partos, tu memoria se obliga a olvidar lo mal que lo pasas, para así repetir en el futuro. Sino el mundo ya se habría extinguido así como las empresas de mudanzas.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Mudando la piel

Lo bueno del estrés de la mudanza es que tengo la casa repleta de lo mejor que ha creado el hombre para calmar los nervios: 

Papel de burbujas

lunes, 2 de marzo de 2009

De mudanza: 1ª o 2ª parte (ya ni me acuerdo)

En una mañana, la vida casi entera de dos personas se metió en 25 cajas. 25 cajas colocadas como el tetris (pero que ni haciendo línea las malditas desaparecen) en un piso de 40 metros cuadrados. Un piso pequeño, algo cutre e intacto, vivido pero con  cuidado, con una única tara por un momento de locura perrura. Un piso cuyo casero burócrata cree que es un palacio y que tiene que ver vacío para devolvernos los dos meses de fianza que le dimos en un principio sin rechistar y en cuanto lo pidió, a saber cuando. Con la de historias espeluznantes que se oyen de gentuza que se mete en pisos de alquiler y se van de rositas, y nosotros, los arrendatarios perfectos (que he limpiado hasta la nevera por detras!!!!) citando palabras del casero burócrata cuando todavía no sabía que nos íbamos, vamos a tener que pelearnos por esos dos meses. Dos meses de fianza que son un huevo. Dos meses de fianza que nos vendrían fenomenal para el nuevo piso, que hay que limpiar, colocar un lavavajillas con algo de esfuerzo (económico y de fontanería), mudar y recolocar. Un piso que está mejor y es mucho más barato pero que tiene detalles para arreglar. Que hay que arreglar con poco dinero, poco tiempo y mucha impaciencia y algunos nervios mezclados con remordimientos. Remordimientos pq no les hemos contado a los nuevos caseros que tenemos un can y no sabemos cómo lo encajaran. Y yo haciéndome la sueca y la insomne. La insomne porque con todo esto me ha dado por no dormir. No duermo y estoy que me caigo. Y por si algo podía mejorar: me viene la regla. Yupi!

Recordatorio para mi misma: buscar la forma de sólo tener posesiones que quepan en una caja, para la próxima vez. 
2º recordatorio para mi misma: ¿Próxima vez? Nunca jamás! Y si no hay más remedio, lo dono todo a la beneficiencia y a empezar de cero. Lo juro.

jueves, 26 de febrero de 2009

A la pata coja

Esta semana me ha dado por ahí, por jugar a la pata coja y la verdad es que lo recordaba más divertido. Por culpa de una inflamación en nosequé parte del pie, que por tener un nombre un tanto extraño, fasctitis plantar, se puede pensar que es más una enfermedad ideológica o imaginaria que otra cosa. ¿A quién se le ocurrirán esos nombres?

Tres días con la pata en alto han servido para darnos cuenta que el moreno definitivamente no sabe cocinar ni siquiera unos perritos: fue capaz de chamuscar todos los panecillos, dejar las salchichas frías, ponerlo todo milimétricamente colocado sobre un plato pequeño y sorprenderse (incluso cabrearse)  porque le digo que eso no puede ponerse así. Hombres...

Los 40 metros cuadrados de nuestro casero (a partir de la semana que viene ex-casero) se encuentran llenos de cajas de cartón sin montar, que ofrecen a nuestro hogar un desagradable olor a almacén de imprenta con goteras.

Otto se indigna porque yo no le bajo (es de los pocos que todavía me adoran y miran con admiración cada vez que entro por la puerta) y como acto de rebeldía, va y no hace caca. Hala, como castigo. Quienes tengáis perros entenderéis lo desesperante que es bajar a un perrito y dar vueltas y vueltas y que el chucho... nada de nada. 

Espero que la semana que viene toque otro juego más divertido. 




martes, 17 de febrero de 2009

Como una madeja

En las últimas dos semanas ando algo distraida, confusa, liada más bien. 
En las últimas dos semanas todo se ha liado. No para mal, tampoco para bien, simplemente el orden natural de las cosas establecido hasta ahora se ha desestabilizado un poco y cosas que estaban como estaban ahora están de otra manera. ¿Me explico?
En las últimas dos semanas a nuestro can se le estropea la barriga cada vez que deja de tomar primperan y aquarius y nadie es capaz de entender el porqué. Así que tenemos un chucho que bebe aquarius. Y nosotros seguimos sin entender.
En las últimas dos semanas, nos volvemos a mudar. Visto y no visto, como por arte del destino, apareció un piso casi perfecto (la perfección no existe) y otra vez toda nuestra vida hay que empaquetarla, y todo lo que estaba ordenado volverlo a ordenar. Tantas cosas que organizar, tan poco tiempo para hacerlo... Un lío.
En las últimas dos semanas me enteré que mi ex, va a ser padre (dos conceptos que hasta ahora parecían contrarios por naturaleza). Tal noticia nos tiene a todos los que le conocíamos escandalizados y mi amiga del alma y yo no podemos dejar de decir "jo, tía que fuerte", sacando la choni que todos llevamos dentro. Entre la perplejidad y la admiración por traer a un niño a este mundo estando como está la cosa, me hace pensar en lo diferentes que somos las personas y lo que nos puede cambiar la vida con un simple detalle, en lo que cambia la vida y en lo mayores que nos hacemos y nos hacen. 
En las últimas dos semanas descubrí, aún estando avisada, que en todas las oficinas hay una pedorra y que en la mía no podía ser diferente. Todos tenemos y nos encontramos por la vida como a otros personajes que no pueden faltar: el taxita hablador, el tío chungo, la dependienta pesada... 
En las últimas dos semanas descubrí que en Ahorramás también tienen el zumo que me gusta y más barato!

En las próximas dos semanas, "encajamos" todo y a otra cosa mariposa. 

viernes, 6 de febrero de 2009

Cutre


Con este adjetivo califico la versión española de Saturday Night Live. Que para empezar se emite los jueves. Empezando por ese sin sentido y porque lo de copiar no es tan fácil como parece, el programa me pareció más de lo mismo, pero peor ya que las expectativas creadas, así como la campaña de bombo y plantillo que prometía humor del bueno, junto con la presión de un programa que al otro lado del charco lleva emitiéndose 34 años y, ha sido comienzo de los grandes humoristas estadounidenses, la mezcla made in spain salió tirando a regular-mal-fatal.

No pudieron evitar parecerse más al programa de José Mota, o la integración completa con Cruz y Raya. Aunque yo diría que más soez si cabe. Y mira que a mi el humor tonto me gusta como al que más, pero de ahí a cebarse en los repetitivos chistes de culo, caca, pedo, pis, pene, vagina... hay un gran paso. 

Siendo francos, Antonio Resines actúa de él mismo y por tanto lo hace bien, pero no le pidamos más. Demasiada presión. 

Y para colmar el show como no podían conseguir otra cosa te meten a calzador a Fran Perea (que por favor le pido que se corte ese pelo que me pone mala), Nuria Roca (¡que no eres buena actriz!) y a los del Canto del Loco (sin palabras)  entre otros. El sketch de Pepe Viyuela fue la cosa más patética y sin humor que he visto en mi vida. De verdad, que a mi me dió entre pena y vergüenza ajena (al moreno le pedí un par de veces que cambiara el canal porque no podía ni mirar). 

Creí que con el aval de Eva Hache y demás troupe sería un mejor producto, pero me equivoqué o nos engañaron. Sólo han conseguido que piense que Muchachada Nui es lo mejor que ha parido la tv nacional en los últimos años, con su humor friki y underground a la vez que "colocao". 

Lo dicho. O eso, o es que no lo entendí, como soy rubia natural...

Recomendación: para quien no la haya visto, los entresijos en plan homenaje al programa original norteamericano en la serie  Studio 60, buenísima. 

jueves, 5 de febrero de 2009

Recortando

Con esto de la crisis, todos andamos jugando a los recortables. Pero en una versión menos divertida, más triste, en ocasiones mezquina. Últimamente leer la prensa más que informar, deprime. Los cheques bebé, recortados. Las ayudas a domicilio para mayores, recortadas. Hay quien en un alarde de supuesta inteligencia (¿?) propone recortar las indemnizaciones por despido a 20 días. Increible pero cierto, como supondréis no es un trabajor cuyo trabajo corra peligro. Y así anda el mundo. Bueno, el mundo anda de una manera y nosotros en este lado de otra, que remedio. Es lo que nos ha tocado por tener sol y mucho terreno para construir, comida de la buena y bebida barata, y que nuestros personajes  emblemáticos y representativos sean el Lazarillo de Tormes y el Quijote. Somos como somos, y eso no se puede cambiar. Para lo bueno y lo malo.

Dada la situación, todos nos ponemos a jugar a los recortables, pero con desgana, como esa niña que porque su madren no la deja salir fuera a jugar, se queda la tarde de un sábado con la tijera en mano. Yo he empezado por no comprar el abono transporte porque según el moreno, no me sale a cuenta. Así que en vez de cogerlo ahora aunque sea para una o dos paradas, pues ando y de paso se pone un culo estupendo. Y gratis. 

En vez de comprar arroz basmati de Nomen, pues el de Carrefour, que aunque no sabe igual, pues... lo único bueno que tiene es el precio, la verdad. Sin embargo, por más que lo pienso tampoco es tan fácil eliminar ciertas cosas: si quito a la criada ya tengo yo que hacer las cosas; si dejo el mercedes en el parking tengo que coger el metro; si dejo de comprar en Sánchez Romero, hay que aguantar las colas del Carrefour o llevar las cosas en la mano porque en el Día te cobran las bolsas; y si me quito de comprar la ropa en Prada, ¿tendré que ir a Zara como el resto de mortales? 

Lo dicho por más que miro las facturas, tickets, cuentas y nóminas no se me ocurre otra cosa salvo destrozarlas a tijeretazo limpio. 

Nota a mi misma: tercera y última vez que hablo de estos temas pero es que ultimamente no hay otra cosa para hablar. Por ello prometo que a partir de mañana me dedico a cosas frívolas y estúpidas (o quizás más listas, según se mire).