domingo, 3 de enero de 2010

Anginas

Definitivamente lo de empezar bien el año, vamos a dejarlo para otra ocasión. Ya el 31 me dolía y no pude cantar ni las uvas ni a Alaska. Y el 1 no me pude ni levantar de la cama. Las anginas han llegado con fuerza para recordarme que si he vuelto al cole, a una juventud tardía, también han vuelto ellas con el kit completo de placas, fiebre y sudores fríos. Y por supuesto el sentido de culpabilidad. Con mi montaña de deberes (junto con una montaña para planchar) observándome con rencor, llevo tres días en pijama viendo tele: 2001, una odisea en el espacio, colegas en el bosque, papá canguro, flashdance, princesa por sorpresa, la proposición, la serie completa de men in trees, bob esponja en v.o (para ya ser friki del tó). Vino el médico y tras decirme lo que yo ya había visto al fondo de mi garganta, me recetó ibuprofeno y uno de esos modernos antibióticos de tres días. Pues bien, vamos por el segundo y yo lo veo todo peor, y ahora con dolor de estómago incluido. Además las pastillas son gigantes y si lo sumas al dolor al tragar, más mi neurosis de atragantarme con mi propio hipo, vamos apañados. El espectáculo es colosal. ¿Se habrá quedado ahí la pastilla? ¿Habrá pasado? Yo soy así de paranoica. Y el moreno tratando de llevar bien el ser homo novo a tiempo completo: hace la cama, la comida, saca al perro... Sin embargo, me siento mal. Mal en general y mal por mi estúpido sentido de la culpabilidad. Estos son los momentos cuando me acuerdo de los momentos de procrastinación. ¿Por qué perdí el tiempo cuando no me dolía nada? Aggghhh. A todos estos pensamientos se le suma mi hipocondria: ¿se me pasará? ¿me quedaré así para siempre? Ah! Y para el fin de fiesta, me viene la regla. Creo que empezaré el año un poco más adelante, con los chinos por ejemplo, a ver si se me da mejor ese calendario.

2 comentarios:

La abajo firmante dijo...

¡Año nuevo chino! (Ya sabes que yo me apunto a un bombardeo :P)
Tranquila, peque, que una no se pone buena si se está machacando mentalmente.
En cuanto a por qué procrastinabas... Obvio. Porque el producto del esfuerzo por el tiempo es una constante. Ya verás cómo nos cunde el entre-acto de dentro de unas semanas.
Mucho ánimo y besitos con miel para que te pongas bien prontito.

Francisco José Peña Rodríguez dijo...

Pues a pesar del contatiempo... te deseo que este 2010 sea un año de éxitos para ti y de alegrías perdurables... Un beso.